Articulos relacionados con salud, enigmas, misterios, humor y cosas curiosas
viernes, 27 de noviembre de 2015
Hallan semillas de hace 800 años, deciden cultivarlas y esto ocurre
Hallan semillas de hace 800 años, deciden cultivarlas y esto ocurre
jueves, 26 de noviembre de 2015
Como mejorar la relacion con tu esposo
Cómo mejorar la relación con tu esposo.
Matrimonio. La unión de dos almas que se aman verdaderamente el uno al otro y nada, sólo Dios, puede separarlos. Qué romántico; desafortunadamente las personas que tienen mucho tiempo de casados, aunque siguen sintiendo amor por su pareja, tienden a ver cómo la relación se enfría día a día. A continuación sabrás cómo hacer que la relación con tu esposo mejore.
1. Piensa. ¿Es amor verdadero? ¿Aún piensas mucho en tu pareja? ¿Aceptarías dar tu vida por la de el o ella? ¿Lo o la amas aún con todos sus defectos? Si contestas positivamente con honestidad las cuatro preguntas, sigue leyendo este artículo. Si contestaste negativamente a la mayoría de estas preguntas, entonces debes terminar la relación.
2. Cuida tu imagen. Por supuesto que tu pareja debe amarte como eres, pero no puedes esperar que sea súper feliz y se sienta atraído al verte mal arreglada. Así que, por tu bien, asegúrate de usar siempre el cabello limpio, bañarte dos veces al día y lucir siempre pulcro. Honestamente, aunque tu pareja te ame a pesar de que seas la persona menos atractiva del mundo, se sentirá feliz de ver que te preocupas por tu imagen personal.
3. Habla como lo harías con un amigo. La conversación es muy importante. Pero ten en mente sobre qué tema platicas, ¿Hablas sobre la casa? ¿Hablas sobre cosas domésticas como pagos, hijos y dinero? En otras palabras, habla con tu cónyuge sobre cosas con las que hablarías con tu mejor amigo. No hables sobre chicas o fútbol, ni sobre comida o telenovelas, sino sobre cosas que realmente importan.
4. Di “te amo” y demuestra amor. Abrázalo, bésalo y dile que lo amas cuando te despiertes. Asegúrate de decirle a tu pareja que es la persona más hermosa de todo el universo y que te sientes afortunado por tenerla. Asegúrate de decirle que la amas aunque tenga defectos. Díselo todos los días. Después de todo, si es verdad, es justo lo que la otra persona necesita saber.
5. Hagan el amor. Tener una vida sexual activa con tu pareja es extremadamente importante. Esto hará que sientan intimidad uno con el otro y tengan buen humor. Hagan el amor diariamente, si no, por lo menos 3 veces a la semana. Recuerda que lo mejor de todo es tener sexo con amor.
6. Si hay un problema, resuélvanlo. Si tu pareja comete un error, en vez de gritar, siéntate y pregunta porqué lo hizo. Recuerda que la comunicación es la clave. Después de todo, la persona con la que estás casado no es sólo tu amante sino tu amigo por siempre.
7. Nunca digas cosas malas de tu cónyuge enfrente de tus hijos. Esto sólo hará que los niños tengan una mala imagen de las relaciones y además, te sentirás culpable después. Asegúrate de decir cosas buenas siempre. Por ejemplo: si tu cónyuge olvidó algo importante, en vez de decir que es tonto o que no le importa nada más que sí mismo, piensa antes de decir algo cuando estés enojado y procura decir: “realmente amo a esta persona pero debería estar más al pendiente de ciertas cosas”.
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Consejos.
Cuando tú o tu esposo o esposa lleguen a casa, asegúrate de darle un beso, decirle que lo amas y preguntar cómo estuvo su día. Escucha lo que dice y comenta cosas positivas.
Si te sientes mal, en vez de desquitarte con tu cónyuge o con tus hijos, gritando, sólo ve a tu cuarto y habla con tu cónyuge. Dile cómo te sientes y si tienes ganas de llorar, llora y pide un abrazo.
Salgan juntos. A veces pueden salir a un bonito restaurante o sólo a comer un helado; platiquen sobre la vida y sus propios sueños.
Sé amable con los amigos de tu pareja. Socializa un poco con ellos. Cada vez que los veas, saluda y habla un poco; procura ser una persona comunicativa, sin esforzarte demasiado. Después de todo, si son los amigos de tu pareja, debes respetarlos.
Si sientes celos, no hagas una escena. Habla en privado con tu pareja y asegúrate de decir algo como: “mira, sabes que te amo y confío en ti, pero no puedo evitar sentir celos contigo y esa otra persona. Lo siento”. Tu pareja entenderá y te explicará las cosas, así que ya no te preocuparán tus celos.
Respeta a tu cónyuge. Puedes ver a otras personas pero nunca lo engañes.
Como Ayudar a Alguien Que Esta Pensando en Suicidarse parte 3 de 3
Como Ayudar a Alguien Que Esta Pensando en Suicidarse parte 3 de 3
Como Ayudar a Alguien Que Esta Pensando en Suicidarse Parte 1 de 3
Cómo ayudar a alguien que está pensando en suicidarse..
Si tienes motivos suficientes para sospechar que alguno de tus conocidos está contemplando la idea de suicidarse, deberás ayudar a esa persona a buscar ayuda de inmediato. El suicidio, el acto intencional de quitarse la vida, es una amenaza grave, incluso para aquellos que no pueden comprender del todo lo irreversible de la muerte. Ya sea que tu amigo te haya dicho que está considerando el suicidio o si solo intuyes cierta posibilidad, deberás reaccionar. Tu rápida reacción puede salvar una vida.
Los expertos concuerdan que el suicidio es tanto un problema médico como social y que puede prevenirse gracias a una concientización generalizada sobre el mismo.
Método 1 de 3:
Hablarle a alguien con tendencias suicidas.
1. Conoce el principio detrás de la prevención del suicidio. La prevención del suicidio es más efectiva cuando los factores de riesgo del suicidio. son mínimos o no tienen mucha importancia, y los factores de protección están fortalecidos. Para intervenir en un intento suicida, procura ofrecer o fortalecer dichos factores de protección, porque podrías tener menos control sobre los factores de riesgo.
Los factores de riesgo son, entre otros, un historial de intentos de suicidio y trastornos mentales. Para una lista más completa, dirígete al método 3: “Comprender las tendencias suicidas”.
Los factores de protección son, entre otros, el tratamiento clínico, el apoyo familiar y comunitario, el apoyo de los profesionales médicos y el desarrollo de la capacidad de resolución de problemas y de conflictos.
2. Muéstrale tu preocupación. Los mejores factores de protección para combatir la sensación de aislamiento (un factor de riesgo fuerte) son el apoyo emocional proveniente de los amigos, familiares y de la comunidad,[9] y su conexión con todos ellos. Una persona con tendencias suicidas necesita tener un sentido de pertenencia para optar por la vida, por eso deberás mostrarle a la persona en cuestión que es parte importante de tu vida. Idea maneras de brindarle tu apoyo o eliminar el estrés de su vida.
3. Comparte el entusiasmo de los adolescentes o adultos jóvenes sobre sus intereses. Si la persona que te preocupa es joven, averigua sus intereses especiales para que puedas conversar sobre ellos con él o ella. El objetivo principal es mostrar que tu interés por esa persona es tal que tomas en serio sus aficiones y recomendaciones. Hazle preguntas abiertas que le inviten a compartir abiertamente su entusiasmo o intereses contigo.
Puedes hacerle preguntas como las siguientes: “¿Cómo aprendiste tanto a (actividad)?”; “¿Puedes contarme más sobre el tema?”; “Me encanta tu estilo personal, ¿cómo decides qué ponerte?”; ¿Tienes algún consejo de moda que puedas darme?”; “Vi la película que me recomendaste y realmente me encantó. ¿Tienes otras recomendaciones?”; “¿Cuál es tu película favorita? ¿Por qué es tu favorita?”; “¿Qué pasatiempo o actividad podrías pasarte haciendo el resto de tu vida?”.
4. Ayuda a los adultos mayores a sentirse útiles. Si conoces a alguna persona mayor que podría estar contemplando la idea de suicidarse por sentirse inútil o considerarse una carga, procura hacerle sentir útil o quitarle parte de la carga.
Pídele a la persona que te enseñe algo, por ejemplo, a hacer una de sus recetas favoritas, a tejer o a jugar uno de sus juegos de cartas favoritos.
Si esa persona tiene problemas de salud o de movilidad, ofrécete a llevarla a algún lugar o llévale una comida hecha en casa.
Exprésale interés por su vida o pídele consejos para lidiar con un problema. Podrías preguntarle, por ejemplo: “¿Cómo era tu vida cuando eras adolescente?”, “¿Cuál es tu recuerdo favorito?”, “¿Cuál es el mayor cambio que has visto en el mundo durante tu vida?”, “¿Cómo podrías apoyar a alguien a quien los demás le hacen la vida imposible?”, “¿Cómo sobrellevaste la abrumadora tarea de ser padre?”.
5. No tengas temor de hablar sobre el suicidio. Ciertas culturas o familias consideran el suicidio un tabú y evitan hablar del tema. Por otro lado, quizá tu temor sea incitarle a alguien a tener pensamientos suicidas si le hablas sobre este tema. Estos factores u otros podrían disuadirte de conversar abiertamente sobre el suicidio. No obstante, deberás combatir ese temor, porque en realidad lograrás el efecto contrario: hablar abiertamente sobre el suicidio suele incitar a la persona en crisis a reflexionar y reconsiderar su elección.
Por ejemplo, durante un proyecto antisuicida en una reserva para nativos norteamericanos con una alta tasa de suicidio, varios alumnos de 8vo grado admitieron estar planificando activamente sus suicidios hasta que participaron en conversaciones abiertas sobre ese tema. Estas conversaciones abiertas violaron los tabús culturales, pero lograron que cada uno de los participantes optara por la vida y firmara un compromiso para evitar quitarse la vida.
6. Prepárate para hablarle a alguien sobre el suicidio. Después de informarte sobre el tema y de reforzar tu relación con la persona con tendencias suicidas, prepárate para hablar con él o ella. Procura que el ambiente sea cómodo y esté en un lugar no amenazante para conversar sobre lo que te preocupa.
Para minimizar las posibles distracciones, apaga los aparatos electrónicos, pon los celulares en modo silencio y acuerda con los compañeros de cuarto, niños u otras personas para que permanezcan en otro lugar.
7. Sé abierto. Ofrece tu apoyo sin acusar y sin juzgar, y escucha con una mente abierta que invite a la camaradería. No querrás que tu conversación levante una barrera entre ustedes. Para evitarlo, muéstrate abierto y preocupado.
Es fácil frustrarse cuando se le habla a una persona en crisis que no puede pensar con claridad, así que recuerda mantener la calma y mostrar tu apoyo.
La mejor manera de ser abierto es no tener ninguna respuesta preparada para tu ser querido. Hazle unas cuantas preguntas abiertas, por ejemplo: “¿Cómo te sientes?” o “¿Qué te molesta?” y déjalo hablar. No trates de discutir con él o ella ni convencerle de que las cosas no están tan mal.
8. Habla clara y directamente. No tiene sentido endulzar o andarse con rodeos con respecto al tema del suicidio. Sé abierto y claro con lo que tengas en mente. Considera la posibilidad de empezar la conversación con una táctica de 3 en 1, que refuerza la relación, da a entender que te has dado cuenta de algo y expresa tu interés. Luego pregúntale si ha estado teniendo pensamientos suicidas.
Por ejemplo: “Ana, tú y yo hemos sido amigas desde hace 3 años. Últimamente pareces deprimida y estás bebiendo más. Estoy muy preocupada por ti y temo que hayas estado pensando en el suicidio”.
Por ejemplo: “Hijo, cuando naciste, hice la promesa de apoyarte siempre. No estás comiendo ni durmiendo como de costumbre y te he oído llorar varias veces. Daría todo por no perderte. ¿Estás pensando en quitarte la vida?”.
Por ejemplo: “Siempre has sido un gran modelo a seguir, pero últimamente dijiste algo sobre dejar de vivir. Eres muy especial para mí. Si estás pensando en el suicidio, te ruego que hables conmigo”.
9. Deja que haya silencios. Después de iniciar la conversación, la persona podría responder con un silencio al principio. Es probable que esté conmocionada por haberle “leído la mente” o sorprendida de que haya hecho algo que te haya hecho pensar que contemplaba el suicidio. Es probable que quiera un poco de tiempo para poner en orden sus pensamientos antes de que esté lista para responderte.
10. Sé persistente. Si la persona descarta tu preocupación con un “No, estoy bien” o no te responde, vuélvele a compartir tus preocupaciones. Bríndale otra oportunidad para que responda. Mantén la calma y no le insistas en exceso, más bien sé firme en tu convicción de que quieres que te hable sobre aquello que le molesta.
11. Deja que la persona hable. Escucha lo que diga y acepta los sentimientos que exprese, aunque te cueste mucho oírlo. No trates de discutir ni sermonear sobre lo que debería hacer. Bríndale opciones para que supere la crisis y si es posible, dale esperanza.
12. Dale validez a sus sentimientos. Cuando hables con alguien sobre sus sentimientos, es importante que les des validez a sus sentimientos en vez de tratar de “hacerlo entrar en razón” o convencerlo de que sus sentimientos son irracionales.
Por ejemplo, si alguien te confiesa que está pensando en suicidarse porque su amada mascota acaba de morir, no será muy útil decirle que está exagerando. Si dice que acaba de perder a su alma gemela, no le digas que es demasiado joven para comprender el amor o que hay más peces en el mar.
13. No trates de desvelar sus verdaderas intenciones. Podría parecer obvio, pero no deberás desafiarlo o animarlo a cometer suicidio. Quizá para ti sea una manera de hacerle ver que es una ridiculez o incluso que es su oportunidad de darse cuenta de que realmente quiere vivir. No obstante, tu “empujón” podría efectivamente impulsarlo a quitarse la vida, y es probable que te sientas responsable de su muerte.
14. Agradécele a la persona por ser franca contigo. Si él o ella admite haber tenido pensamientos suicidas, exprésale tu agradecimiento por confiarte tamaña información. También podrías preguntarle si se lo ha comentado a otra persona y si alguien le ha ofrecido algún tipo de ayuda para lidiar con sus sentimientos.
15. Sugiérele pedir ayuda de terceros. Anima a la persona a llamar a alguno de los números telefónicos que hemos brindado en la introducción del presente artículo para que pueda hablar con un profesional capacitado. El profesional de la línea de ayuda le brindará consejos para desarrollar habilidades y pueda superar una crisis suicida.
No te sorprendas si rechaza la idea de llamar a una línea de ayuda, pero anótale el número o guárdaselo en su celular para que pueda llamar si cambia de opinión.
16. Pregúntale si tiene un plan suicida. Deberás procurar que tu amigo o ser querido te comparta los detalles de sus pensamientos suicidas. Es probable que esta sea la parte más difícil de la conversación, porque hará que la amenaza de suicidio sea más palpable. Sin embargo, conocer el plan específico podría permitirte minimizar el riesgo de éxito del suicidio.
Si la persona ha llegado al punto de elaborar un plan suicida, es importantísimo que le busques ayuda.
17. Haz un trato con la persona en cuestión. Antes de finalizar la conversación, intercambien promesas. Deberás prometer estar disponible para hablar con él o ella en cualquier momento, sea de noche o de día. A cambio, pídele que te prometa que te llamará antes de tomar cualquier acción suicida.
Dicha promesa podría ser suficiente para que deje de pensar en el suicidio y pida ayuda antes de poner en marcha una decisión irreversible.
viernes, 20 de noviembre de 2015
COMO AYUDAR A UN DROGADICTO PARTE 4 DE 4
Continuar con la ayuda....
1. Vuelve a aceptar a la persona en tu vida. Una persona que ha superado una adicción a las drogas necesitará una estructura en su vida. Puedes ayudar en gran medida a que esto suceda. Una actitud acogedora podría ser exactamente lo que la persona necesita. Todos tienen la necesidad de tener un sentido de pertenencia y tú puedes fomentar ese sentimiento en la persona.
Fomenta y sugiere las libertades potenciales de tener un estilo de vida nuevo y más saludable. Invita a la persona a que te acompañe a aventuras nuevas. Procura no hacer las cosas que podrían aumentar las ansias de consumir drogas.
El objetivo es ayudar a la persona a no sentirse sola y asegurarle que puede acudir a ti y a los demás siempre que sea necesario. Estará nerviosa, temerosa e insegura de su capacidad para permanecer sobria.
2. Pregúntale a la persona sobre su progreso. Deja en claro que estás auténticamente preocupado por la persona y que quieres que tenga éxito. Es importante que asista a terapia o a las reuniones de los grupos de apoyo. Lo más probable es que estas actividades sean un requisito de cualquier programa de rehabilitación.
Ayúdale a la persona a hacerse responsable por su programa. Pregúntale si hay algo que puedes hacer para ayudarla a mantenerse comprometida con la asistencia. No permitas que holgazanee.
Ofrécete a asistir a las reuniones con esa persona si ambos se sienten cómodos con la idea.
Siempre celebra los logros. Si una persona está sobria por uno o mil días, cada día amerita una celebración.
3. Sé ingenioso si la persona necesita tu ayuda en el futuro. La adicción a las drogas es una enfermedad crónica, así que puede ser controlada, mas no curada. Lo más probable es que las recaídas sucedan y todos los involucrados no deben considerarlas como un fracaso. No obstante, será necesario realizar un tratamiento después de cada recaída.
Una vez que pases por el proceso de ayudar a una persona con una adicción, tendrás los conocimientos y la información necesarios para ofrecer tu ayuda. Los psicólogos y psiquiatras están disponibles en tu área local y pueden ubicarse a través de la Asociación Americana de Psicología (American Psychological Association) y la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (American Psychiatric Association).
Apoya a la persona (envíale mensajes de texto, llámala, reúnete con ella, realicen actividades divertidas, practiquen deportes, pasen tiempo juntas y apoya sus pasatiempos e intereses). Ayuda a la persona a vencer la tentación de consumir drogas en caso de que surja una situación particularmente difícil.
4. Mantente positivo en tus interacciones con la persona, pero sé directo, honesto y serio cuando sea necesario. Ella necesita saber que habrá personas que la apoyarán durante su recuperación y que tú estás entre ellas.
Consejos.
La adicción es una enfermedad física, mental y espiritual. Es necesario prestar atención a los tres aspectos (en ese orden) mientras se supera o se enfrenta la enfermedad en cuestión.
No dejes de ayudar a la persona. Lo más probable es que la persona que sufre la adicción sienta que sus seres queridos la abandonan y que está sola en el mundo.
Demuéstrale a esta persona que no irás a ningún lado, incluso cuando sufra una recaída.
Sigue expresando tu amor y preocupación por la persona y los beneficios de un futuro limpio.
Advertencias.....
Una adicción grave a las drogas puede hacer que una persona cometa delitos con la finalidad de conseguir el dinero que facilite su consumo. Tú podrías ser la víctima.
Si sospechas que la persona ha sufrido una sobredosis, llama al servicio de emergencias para que reciba ayuda urgentemente.
Podría haber momentos en que no puedas ayudar a una persona a superar su adicción a las drogas.
Es posible que una persona parezca desempeñarse normalmente durante años aun cuando tenga una adicción a las drogas. Con el tiempo, la afectará, ya sea física o emocionalmente, o en perjuicio de sus relaciones.
Si surge la violencia, aléjate de la situación y llama a las autoridades.
En caso de una sobredosis, prepárate para brindar información sobre las drogas que consumió la persona afectada.
COMO AYUDAR A UN DROGADICTO PARTE 3 DE 4
Parte 3 de 4:
Adoptar medidas.
1.
Deja en claro si la persona quiere ayuda. Los derechos humanos básicos le permiten a una persona pedir y aceptar ayuda. Esos mismos derechos le permiten a una persona rechazar la ayuda que podría necesitar. Esto genera fricciones entre todos los involucrados y, mientras más se deteriore la situación, más desesperación podrías sentir.
¿Qué tanto quieres involucrarte en el proceso? Si estás leyendo esto en este momento, probablemente estés decidido a hacer la diferencia en la vida de una persona.
Muchas personas se rehúsan a ayudar a alguien adicto a las drogas, así que es genial que quieras involucrarte.
2.
Discute y establece límites. Es necesario discutir los límites saludables enfocándote en lo que es más útil para la persona que sufre una adicción sin permitir que la situación empeore. Los comportamientos que fomentan la adicción de una persona incluyen (aunque no son los únicos) los siguientes: cuando ignoras el comportamiento indeseable, le prestas dinero a la persona para que compre drogas y no tenga que robar, sacrificas tus necesidades y deseos para ayudar constantemente a la persona con una adicción, expresas tus propias emociones con dificultad, mientes para cubrir a la persona que sufre la adicción, sigues ayudándola sin que lo aprecie o lo reconozca.
Dile a la persona adicta que la ayudarás y apoyarás en sus esfuerzos por controlar su adicción, pero que no te involucrarás en algo que fomente su consumo continuo de la sustancia adictiva.
3.
Persuade a la persona para que busque ayuda. Todas las señales indican que necesita ayuda. Ahora es momento de que le demuestres la realidad de la situación. En ocasiones, necesitas obligar compasivamente a una persona para que considere las consecuencias de no recibir ayuda.
Si sabes que necesita ayuda pero la rechaza, puedes llamar a la policía para sorprender a la persona y hacer que se dé cuenta de que necesita ayuda. No es necesario que sepa que fuiste tú quien llamó a las autoridades.
Adviértele a la persona al decir algo como “La cárcel es un lugar horrible, peligroso y desagradable donde a nadie le importas. No querrás estar ahí. Te perderás y quizás nunca te recuperes”.
Enséñale a la persona estadísticas y videos acerca de las sobredosis y las muertes por accidentes de tránsito que ocasionan las personas que conducen bajo los efectos de las sustancias.
No tires las drogas por el inodoro porque contaminará el sistema de agua con sustancias peligrosas que terminarán en el suministro de alimentos.
4.
Oculta las llaves de las personas para que no pueda conducir. Conducir con una persona que está en posesión de una sustancia controlada dará lugar a que todos en el auto reciban una citación y probablemente sean arrestados. Este es un ejemplo perfecto del momento en que la adicción de la persona transgrede la vida de los demás.
5.
Realiza una intervención. La ayuda viene en muchas formas y, en ocasiones, debe ser a la fuerza. Es una decisión difícil de tomar, pero una necesaria en caso de que la adicción se haya salido fuera de control y la vida de la persona corra peligro. Si bien una intervención probablemente sea abrumadora para la persona, la intención es no ponerla a la defensiva. Deberás elegir con cuidado a aquellos que participen en ella. Los seres queridos de la persona pueden describir la manera en que el abuso de drogas les afecta.
Antes de la intervención, desarrolla un plan de tratamiento que le puedas ofrecer a la persona. Organiza todo con anticipación en caso de que la persona vaya a ser escoltada hacia el centro de rehabilitación directamente de la intervención. La intervención significará muy poco si la persona en cuestión no sabe cómo obtener ayuda y no tiene el apoyo de sus seres queridos.
Probablemente tengas que engañarla para que vaya hacia el centro donde se supone que se llevará a cabo la intervención.
Prepárate para indicar las consecuencias específicas en caso de que la persona se rehúse a buscar tratamiento. Estas consecuencias no deben ser amenazas vacías, de modo que los seres queridos de la persona deben tener en cuenta aquellas que se impondrán en caso de que no busque tratamiento ni esté dispuesta a seguir adelante.
Una intervención también podría incluir a los colegas y representantes religiosos (si es conveniente) de la persona.
Los participantes deben preparar ejemplos específicos de cómo el abuso de las drogas de su ser querido ha dañado la relación. A menudo, los que realizan una intervención eligen escribirle cartas a la persona. Una persona que sufre una adicción podría no preocuparse por sus comportamientos autodestructivos, pero ver el dolor que sus acciones causan a los demás puede ser un gran motivador para buscar ayuda.
6.
Sugiere un programa de rehabilitación de drogas. Comunícate con varias clínicas de rehabilitación y pregunta sobre sus servicios. No tengas miedo de hacer preguntas específicas acerca de sus programas diarios y de la manera en que manejan las recaídas. Si no es necesario realizar una intervención, ayuda a la persona a buscar planes de tratamiento para la adicción y los recomendados. Apóyala y permite que se sienta en control de la rehabilitación inminente.
Haz un recorrido por los programas sugeridos y ten en cuenta que mientras más receptiva sea la persona adicta con relación al plan de tratamiento, mejores serán las posibilidades de superar la adicción.
7.
Visita a la persona cuando sea apropiado. Si la persona es admitida en un programa de tratamiento hospitalario, habrá reglas para la vista que deberán ser aclaradas. Ten en cuenta que necesitas permitirle a la persona participar por cuenta propia sin la influencia de nadie en el exterior. El personal de rehabilitación te informará cuándo deberás realizar las visitas y lo más probable es que sean muy apreciadas.
COMO AYUDAR A UN DROGADICTO PARTE 2 de 4
Parte 2 de 4:
Comprender la drogodependencia
1.
Observa el comportamiento de la persona. Presta atención a los signos y los síntomas de la drogodependencia. Un cambio radical en la personalidad podría ser un indicio de que una persona consume drogas. Los cambios en la personalidad son un signo común de todos los tipos de adicción a las drogas, entre ellos el alcoholismo, una dependencia a los medicamentos recetados y el abuso de opiáceos.
Signos de una adicción a los opiáceos: las marcas de agujas pueden ser evidentes en los brazos de alguien que consume opiáceos, aunque muchos adictos se han vuelto expertos en ocultar la evidencia del uso de drogas intravenosas al inyectarlas en partes no visibles como entre los dedos. Una persona que consume opiáceos también podría parecer inusualmente sedienta o sudorosa y sus pupilas podrían ser puntos pequeños.
Signos de alcoholismo: la persona puede oler a alcohol frecuentemente, exhibir un comportamiento irritable, articular mal al hablar, tener los ojos inusualmente brillosos o vidriosos además de una dificultad para expresar sus pensamientos e ideas de una manera lógica. Los alcohólicos a menudo tratan de ocultar la evidencia física de su adicción, incluso las botellas y latas vacías.
Signos de un abuso de medicamentos recetados: las personas que sufren una dependencia a los medicamentos recetados pueden exhibir signos de intoxicación, entre ellos torpeza, dificultad para articular las palabras y ojos caídos.
2.
Lleva un registro de las fechas y las horas de los conflictos además de otros momentos en que las drogas son un problema. Si un problema ocurre más de un par de veces, probablemente verás el desarrollo de un patrón. Es difícil predecir si el patrón se intensificará y profundizará la gravedad del problema. Deberás estar preparado.
Quizás esa persona consume cantidades excesivas de una sustancia y continuamente pierde el conocimiento en las fiestas. ¿Ha recibido una citación por conducir bajo la influencia de sustancias o tiene cargos de vandalismo impulsado por alguna sustancia? ¿Se ha involucrado en peleas impulsado por los efectos de una sustancia?
3.
Identifica la droga o drogas que consume la persona. Lo más común es que una persona que sufre una adicción consuma varios tipos de drogas. Esto podría ser algo obvio o difícil de determinar. Si una persona consume drogas en secreto, quizás solo veas los signos y los síntomas del abuso. En caso de duda, siempre puedes preguntar. Entre las drogas que se consumen están (aunque no solo son ellas) las siguientes: las anfetaminas, los esteroides anabólicos, las drogas de diseño, la cocaína, la heroína, los inhalantes, la marihuana y los medicamentos recetados.
Las diferentes drogas pueden afectar a una persona de formas diferentes.
Puede haber múltiples drogas en el organismo de una persona, así que será difícil de determinar.
En caso de una sobredosis o de una emergencia médica, podrías ser el único que deba decirle al personal médico el tipo de droga o drogas consumidas para poder proporcionar el tratamiento adecuado.
4.
Determina el nivel de adicción de la persona. El objetivo sería no esperar hasta que el comportamiento de la persona se haya salido fuera de control hasta el punto en que las relaciones y las situaciones no tengan arreglo. Lo ideal sería que la persona deba buscar ayuda para su adicción antes de que surjan las consecuencias, tales como la pérdida de un empleo, el abuso y el rechazo de los seres queridos, así como la ruina financiera.
Pregúntale lo siguiente: “¿Qué intentos has hecho para detener tu consumo? ¿Por qué crees que no tuviste éxito?”.
¿La persona parece y suena motivada a cambiar, pero le cuesta en repetidas ocasiones aferrarse a su plan? ¿Las drogas la controlan?
Si es tu compañero de universidad o amigo, comunícate con su familia para decirle cuándo las cosas se han salido fuera de control. No enfrentes el problema solo.
jueves, 19 de noviembre de 2015
lunes, 16 de noviembre de 2015
COMO AYUDAR A UN DROGADICTO 1 DE 4
Cómo ayudar a un drogadicto
¿Quieres ayudar a una persona adicta a las drogas pero no sabes cómo? Existen muchas ideas erróneas acerca de cómo ayudar a alguien que tiene una adicción. No puedes hacer que una persona venza una adicción ni hacer el trabajo por ella. Debes centrarte en ofrecer tu apoyo de formas variadas y creativas. Para ayudar a una persona adicta a las drogas, es necesario entender que la adicción es algo complejo. No puedes reparar a la persona y, por encima de todo, alguien que sufre una adicción es una persona en primer lugar y no simplemente un drogadicto como lo indica el título de este artículo. La lucha de la persona contra la adicción definitivamente será dura, pero tu apoyo contribuirá de manera positiva a su proceso de recuperación.
Parte 1 de 4:
Mostrar apoyo.
1.
Sé el mejor amigo posible. Algunas amistades son pasajeras y otras duran toda la vida. Ayudar a un amigo en su lucha contra una adicción a las drogas es una manera de fortalecer una amistad. A medida que se desarrollan las relaciones, tiendes a preocuparte más por la persona. Cuando se produzca una crisis, naturalmente querrás ayudar a esa persona.
Acude a él cuando te necesite y escucha lo que tenga que decir. Existen razones por la que está persona consume drogas, por lo que escucharla podría permitirle expresar sus pensamientos y sentimientos que a la larga le ayudarán tanto a ella como a ti a entender la causa original de la adicción.
Sé respetuoso, leal y confiable. Expresar los sentimientos es algo valiente y también puede parecer riesgoso. Puedes reconocer este hecho al decir “Sé que podría ser difícil para ti y me siento honrado de que compartas esta información. Te respeto por hacerlo. Estoy aquí en caso de que quieras hablar”.
Ayudar a la persona con su adicción a las drogas puede ser la actividad más difícil y prolongada de tu vida, pero también la más gratificante.
2.
Muestra empatía. Ser escuchado y comprendido son los componentes principales que conllevan al desarrollo personal. La experiencia emocional de lidiar con una adicción a las drogas le obligará a la persona a crecer, lo que puede ser difícil. Puedes ayudar a aliviar su dolor al escucharla activamente.
Ponte en el lugar de la persona. Aprende a ser compasivo y tolerante en lugar de juzgarla. Podría ser difícil de entender, pero siempre puedes hacer el intento.
Trata a la persona de la manera en que te gustaría que te traten. Probablemente hayas tenido momentos difíciles en tu vida y sabes qué te fue de utilidad y qué no.
3.
Expresa tu preocupación. Es difícil ver a alguien sufrir o tomar malas decisiones que afecten su vida de forma negativa. En algún punto, tendrás que decirle a la persona que te preocupa su bienestar. Tal vez quiera escuchar lo que tienes que decir, pero tal vez no sea así. Esto es normal porque eres sincero y le demuestras que te importa.
Pídele permiso para involucrarte. Si una persona pasa por las penurias de una adicción, es posible que no se dé cuenta de que necesita ayuda, pero podría estar abierta a ella. Puedes decir algo como “Parece que tienes problemas con esta droga. Estoy aquí para apoyarte en caso de que necesites ayuda. ¿Estarías de acuerdo con eso?”.
No tengas miedo de hacer preguntas difíciles. Confrontar un tema difícil que pueda poner en peligro una relación es todo un desafío. Necesitarás hacer preguntas directas y honestas como “¿Crees que eres adicto a esta droga?” y “Sé que puede ser difícil hablar de eso, pero debo saber si estás dispuesto a arruinar tu salud y tus relaciones por culpa de esa droga”.
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