Hace una semana me fui de Hong Kong después de que quedó claro que mi libertad y seguridad estaban amenazadas por revelar la verdad.
Mi libertad se ha mantenido debido a los esfuerzos de nuevos y viejos amigos, familiares y otras personas que nunca he conocido y que probablemente nunca conoceré.
Confié a ellos mi vida y ellos me devolvieron esa confianza con su fe en mí, de la que siempre estaré agradecido.
El jueves, el presidente Obama declaró ante el mundo que no iba a permitir ningún “teje maneje” diplomático sobre mi caso.
