Mostrando entradas con la etiqueta agua de mar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta agua de mar. Mostrar todas las entradas

sábado, 15 de junio de 2013

Las propiedades curativas del agua del mar

El agua del mar, o plasma marino, ya era conocido en la antigüedad por sus propiedades terapéuticas. Fue Platón quien ya dijo que el agua del mar curaba todos los males, mientras se restablecía de una tuberculosis frente a él.


La vida surgió en el mar. Allí se formaron las primeras células, que dieron origen a la vida en nuestro planeta. Los seres humanos conservamos una memoria acuática (atávica) de los orígenes, es decir conservamos nuestro océano interior. El 70% de nuestra masa corporal es agua de mar. Nuestras células viven en un verdadero acuario marino. Cuando apareció la vida en el mar, la concentración de estas sales era del 9%, es decir 9 gramos de sales minerales por litro de agua de mar; justamente la misma concentración de sales que actualmente tenemos en nuestro medio interno (9 gramos de sales minerales por litro de sangre) y en el de todos los animales y plantas.

Fue René Quinton quien difundió todos los fundamentos, propiedades y leyes que explican cómo el agua de mar es un nutriente, porque contiene, además de los carbohidratos, grasas y proteínas imprescindibles para la vida, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, magnesio, manganeso, sodio, potasio, calcio, hierro, fósforo, flúor, sílice, cobre y yodo, alrededor de 83 elementos biodisponibles de los 118 elementos de la tabla periódica, más el zooplancton y el fitoplancton que son proteínas puras.

El fitoplancton, la mayor biomasa del planeta, gracias al proceso de fotosíntesis por la acción del sol, produce todos los minerales que existen traspasándolos al agua de mar. El zooplancton se alimenta de este "huerto biológico marino natural" generando a su vez una masa de elementos biodisponibles para el organismo humano. Con estos nutrientes contenidos en el agua de mar fue con los que René Quinton salvó miles de vidas a principios del siglo pasado, creando numerosos dispensarios marinos y recibiendo a miles de pacientes que eran beneficiados con la terapia marina. La mejoría espectacular de muchísimos enfermos desnutridos, incluidos bebés recién nacidos hicieron que los dispensarios se extendieran por Europa y norte de África. Dejó mucha información clínica, fotográfica, de los resultados de sus tratamientos que fueron recogidos en varias publicaciones, la más conocida Leau de mer, milieu organique (el agua de mar, medio orgánico).

René Quinton demostró no solo el origen marino de la vida, sino también la permanencia en nosotros del medio marino. (El secreto de nuestro origen, revelado por René Quinton, de André Mahé, con prólogo de Laureano Domínguez).

El plasma marino es muy eficaz para la recarga mineral. Según Quinton, para vencer a la enfermedad, todo lo que había que hacer era reforzar "el terreno", el medio interno de la persona, esencialmente con agua de mar, pero isotónica. En un medio interno correcto, las bacterias y virus patógenos no pueden prosperar.

El suero marino da fuerza a la célula para oponerse a la mayoría de las enfermedades. El efecto terapéutico que aporta el agua de mar, se basa en 3 ejes principales:

1º. Recarga hidroelectrolítica. Aporta agua y minerales.

2º. Reequilibrio de la función enzimática. Aporte de vitaminas y nutrientes.

3º. Regeneración celular. Limpia la matriz extracelular, el medio interno donde viven nuestras células.


Limpia, nutre y equilibra el organismo