Con personal encubierto, institución empezó a detectar y destituir a miembros vinculados con bandas.
Vestidos como indigentes, drogadictos y hasta en el papel de traficantes de drogas, un grupo especial, conformado por la Dijín y la Dirección de Inteligencia, empezó a buscar pruebas contra los uniformados con nexos con organizaciones ilegales.
Esta técnica, la misma que se utiliza para ubicar a jefes de bandas criminales y narcotraficantes, es una de las que el Centro de Inteligencia de Integridad Policial acaba de poner en marcha para depurar las filas de la institución.
La purga ya comenzó en el Cauca. El fin de semana pasado fueron capturados 10 uniformados de Timba. Un agente encubierto estableció que cobraban comisiones a narcotraficantes a cambio de permitirles el paso de insumos y precursores químicos hacia el Alto Naya. Allí hay concentración de laboratorios de procesamiento de cocaína.
EL TIEMPO conoció que otra operación similar está en marcha en una ciudad que se ha visto afectada por microtráfico y microextorsión. Al parecer, los uniformados colaboran con esas bandas. Además, en otras ciudades “priorizadas” ya hay procesos formales.

